domingo, 8 de diciembre de 2013

DESMOVILIZACION PSICOLOGICA

TÉCNICAS DE DESMOVILIZACIÓN PSICOLÓGICA
 




 
 
ESTRATEGIAS Y TECNICAS DE INTERVENCION




A. TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN
 
 
Una de las tareas esenciales de los equipos de intervención psicosocial corresponde a la atención psicológica, ya sea a las personas afectadas, damnificadas, comunidad en general y a los equipos de primera respuesta. Para el abordaje de los aspectos psicosociales en Emergencias y Desastres, existen una serie de estrategias y técnicas de intervención que revisaremos a continuación.

La intervención en crisis es una estrategia de intervención que se caracteriza por ser temporal, breve e intensa y que se realiza cuando los recursos propios de la persona son ineficaces para afrontar determinadas situaciones.




Su objetivo principal es ayudar a reestablecer a la persona afectada a sus niveles anteriores de independencia lo antes posible.

Este tipo de intervención no necesariamente surge de una demanda por parte del afectado, sino que son los propios equipos psicosociales los que la pueden ofrecer.

Otra característica de la intervención en crisis, es que no están predeterminados sus límites temporales y espaciales, puesto que se desarrolla de acuerdo a lo que las circunstancias requieran, sin perjuicio de que una vez realizada la intervención en crisis por el especialista, su misión finaliza, y el afectado de requerir ser derivado, lo es hacia terceros profesionales.

El contacto físico en este contexto de intervención es mucho más frecuente que en otros contextos terapéuticos, sin embargo se debe considerar el origen cultural, la variable de género del afectado y el tipo de experiencia vivida en la situación de emergencia o desastre.

Más allá del tipo de intervención que se utilice, resulta necesario recordar los principios básicos de toda intervención en crisis en materia de emergencias y desastres:
Seguridad: Asegurar la protección y el bienestar físico son parte también de intervenciones en crisis, como dar un vaso de agua, abrigo, etc.



Proximidad: Toda atención psicosocial ha de realizarse en escenarios próximos a la emergencia o desastre, evitando así “patologizar” la situación trasladando a todo afectado a centros de salud mental.

Inmediatez: La intervención ha de ser una asistencia temprana y contingente, de manera de aliviar la sintomatología y prevenir una futura cronicidad.

Normalizar: Fundamental es no etiquetar o sobre diagnosticar a los sujetos accidentados como enfermos, pacientes o con reacciones anormales.


Transmitir al afectado que está vivenciando reacciones normales ante situaciones anormales.

Activar: El objetivo es activar los recursos propios de la persona para afrontar la situación y sus redes sociales y comunitarias, ayudando a que la persona recupere y reestablezca su nivel anterior de funcionamiento.

Simplicidad: Dar mensajes simples, breves y directivos cuando lo amerite.

Flexibilidad: Si las circunstancias lo ameritan, adaptarse a las necesidades de la situación mas allá del plan o estrategia preestablecida.

A continuación se expondrán una serie de estrategias de intervención conforme un evento de emergencia, desastre, catástrofe o crisis, haya ocurrido.


1. Comunicación durante acciones de rescate o evacuación

Ante situaciones de carácter estresante, es comprensible y frecuente que la persona afectada se encuentre emocionalmente alterada. Una experiencia traumática suele ocurrir de forma inesperada, poniendo a los afectados en peligro, por lo que necesitan ser rescatados.

En dichas situaciones, la persona puede encontrarse asustada, ansiosa, desorientada e incluso con sensaciones de irrealidad, de que no es cierto lo que está pasando, por lo que una comunicación enteramente racional resulta difícil, respondiendo el individuo más bien desde un plano emocional.

Por esas razones, se recomienda seguir las siguientes pautas:

Identificarse: La persona accidentada o en peligro, se mostrará más confiada y comenzará a tranquilizarse, si primero nos identificamos como miembros por ejemplo, de una red nacional de apoyo psicológico y le señalamos nuestra intención de ayuda.



Dar información e instrucciones: Mantener contacto verbal, sobre todo si se dificulta el contacto visual o físico, refiriéndose a la persona por su nombre y procurando mantener su atención. Dar instrucciones en forma calmada, breve y concreta. Recomendable es que a mayor grado de descontrol de la persona afectada, se emplee un tono de mayor firmeza y sencillez en las instrucciones. A medida que la persona se ve más calmada y confiada, se le puede ir explicando las operaciones que se van a realizar o se están realizando a su alrededor (ej; bomberos, carabineros, personal de salud, psicólogos, etc.).

Animar y distraer: Mantener la cooperación del individuo y evitar que interfiera en la operación de terceros. Reforzarle la atención en que está haciendo, en sus conductas de evacuación, rescate, de manera tal de que no se centre en posibles respuestas de ansiedad o en visualizar por ejemplo, otros cadáveres, llamas, humo, altura, etc.


2. Comunicación después del rescate o evacuación
Se recomienda:

 
 

Identificarse: Identificarse y mantener una comunicación y actitud calmada.



Responder a las necesidades de información: Hablar con el afectado acerca de lo ocurrido siempre que lo solicite y nosotros lo consideremos conveniente. En general resulta tranquilizador explicarle lo que se está realizando, aunque con excepciones, pues hay personas que les pone más ansiosa dicha información.

Escuchar y normalizar: Mientras el personal de bomberos u otros trabajan, se le puede brindar un acompañamiento psicológico tan sólo escuchando, dejando que se desahogue, haciéndole ver que sus miedos, ansiedades, nervios son normales ante una situación de alto estrés.

Que no hacer:



• No discutir con la persona si está alterada o se muestra irritada.
 
• No intentar hacerla entrar en razón mediante consejos o explicaciones complejas.



• No culpar o moralizar sobre su posible comportamiento imprudente.

• No cortar su llanto o manifestaciones de dolor o sufrimiento.

• No alentar manifestaciones de culpabilidad o remordimiento.


3. La Distracción Atencional

 
Las personas afectadas pueden encontrarse ansiosas, desorientadas, con sensaciones de irrealidad, y ensimismadas. Ante situaciones como esta última, a menudo se experimentan rumiaciones, es decir, las ideas y pensamientos irracionales invaden en forma constante e involuntaria, desbordando los sentimientos de la persona afectada.

En la medida que estas ideas irracionales vayan en ascenso, la persona puede inclusive llegar al desmayo o desvanecimiento.

Es aquí donde la técnica de distraer su atención de sus ideas recurrentes, es efectiva. Como por ejemplo, a familiares de afectados que desconocen la situación de sus seres queridos, puede ser el brindarle información de última hora que le puede ser útil, darles bebidas, comidas, pañuelos, todo con el fin de “romper la cadena de rumiaciones”.

4. Debriefing o CISD (Critical Incident Stress Debriefing)





La técnica conocida como Debriefing (Critical Incident Stress Debriefing), fue creada por Mitchell en 1983 como parte de su teoría general sobre intervención en crisis y desastres naturales, en principio como un programa destinado a reducir el estrés en el personal de servicios de emergencia (Mitchell 1983; Mitchell y Everly, 2000). En la actualidad, especialmente a partir de los 90, está técnica es foco de debate en la comunidad clínica, sin perjuicio de los anterior, es la técnica quizás más popular para ser aplicada a las personas afectadas en situaciones de emergencias y desastres.

El Debriefing, es una técnica grupal o individual, que ayuda a elaborar los acontecimientos y experiencias vividas en la situación de emergencia o desastre.


5. Defusing o Desactivación


Este tipo de técnica se aplica principalmente con los equipos de primera respuesta y operadores sociales, de manera tal de proporcionar información y apoyo, favoreciendo la ventilación emocional y generar una pausa.
Se aplica particularmente al final de cada día de trabajo de terreno de los equipos de primera respuesta, con el fin de elaborar lo acontecido y vivenciado, de manera tal de permitirles continuar con las tareas de emergencias de días siguientes.


6. Desmovilización

Técnica utilizada especialmente con los equipos de primera respuesta y operadores sociales, con el objetivo de favorecer la ventilación emocional, la cohesión del equipo de trabajo y normalizar las reacciones.



Se aplica particularmente al final de toda intervención o trabajo de terreno de los equipos de primera respuesta, con el fin de dar un cierre al trabajo emocional y de contención de los equipos.


7. Informe Manejo de Crisis (IMC)
 

El informe de manejo de crisis se efectúa con la comunidad afectada para proporcionar información del evento, controlar los rumores, educar sobre los síntomas y técnicas de manejo de estrés, identificar los recursos disponibles y reestablecer el sentido de comunidad.
8. Relajación


Existen distintas técnicas de relajación para afrontar el estrés, de eficacia probada, entre ellas; la progresiva, la pasiva, la autógena. Pero la técnica a seleccionar debe ser aquella que reúna entre sus características la de poseer una aplicación rápida y sencilla. Si las analizamos una a una que en el caso de las relajaciones que recurren a la imaginería no son recomendables por los flashbacks o imágenes intrusivas del evento relacionadas con el evento traumático. Por otra parte la relajación progresiva implica disponer de un tiempo que en la inmediatez de la intervención, no se cuenta, además que se requiere de un ambiente silencioso.

Sin embargo, lo anterior no significa que no se recomienden en ningún caso, sino que ha de evaluarse las condiciones del entorno y cercanía del evento traumático.

En un albergue, puede ser recomendable, por ejemplo, la utilización de un procedimiento abreviado de la relajación progresiva, junto a autoinstrucciones de relajación y masajes sobre las zonas más adoloridas.





 

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